martes, 1 de julio de 2014

10 razones para no tatuarte

Llevo casi 10 años con la curiosidad y ganas de hacerme un tatuaje. ¿Por qué no lo he hecho? Porque yo estoy consciente de que un tatuaje te marca, literalmente, de por vida.

No pienso satanizar los tatuajes, porque de hecho siempre me han llamado la atención y yo sí creo que son una forma artística de expresión, no pienso que sólo sean un asunto de vagos, pandilleros o delincuentes. Pero, sí te digo, que si te vas a hacer uno, asegurate de hacerlo por las razones correctas.

No te voy a decir porque debes hacerte un tatuaje, porque tampoco es el objetivo, pero si te voy a dar razones, un tanto lógicas, por las que no debes tatuarte:

  1. No seas agarra vara. Que si alguien te dice "hacételo", "te va a quedar salvaje", "en tu piel se verían salvaje los colores" o cualquier otra razón babosa, hacételo porque nazca de vos, no porque otros te lo digan. 
  1. No busqués aceptación social. No te tatues porque la gente que te  cae bien anda tatuada, porque todos tus "amigos", menos vos, andan tatuajes, creeme, no hay nada mejor que las personas te acepten por quien vos, realmente, sos. 
  1.  Porque a la fulana o al fulano le queda "fiera", esa persona se hizo ese tatuaje porque para él o ella tiene un significado en especial, que no es el mismo para vos. Sí, esta científicamente comprobado que aunque seas gemelo idéntico con alguien más, los pensamientos, emociones y sentimientos nunca serán los mismos en dos personas. 
  1. Nunca te tatues el nombre de tu novia o novio. Los amores y romances vienen con fecha de caducidad, sólo que a veces, sobre todo en las primeras semanas cuando todo es bonito, las personas creen que pasarán el resto de la vida al lado de misma persona y NO ES ASÍ.  Entonces,  si no querés tener que andar el resto de la vida buscando a alguien con el mismo nombre que te tatuaste, nunca te tatues el nombre de tu pareja. 
  1. No cualquiera sabe tatuar. ¿Has visto esa gente que anda unos corazones chuecos con una flecha o unas iniciales mal hechas? Eso es porque no quisieron pagarle a alguien experto en tatuajes, parece que pusieron a algún sobrinito a hacérselo. Tatuarse es una inversión y por lo tanto implica un costo, que por cuestiones de calidad, casi siempre es caro, pero creeme, un tatuaje bien hecho enamora a cualquiera. 
  1. Tu piel no es un cuaderno para garabatear. A diferencia de la última página de tu cuaderno, en el que dibujas cuando no tenés nada que hacer, con tu piel no podés hacer lo mismo, no podes arrancar la hoja y listo. Un tatuaje te marca y si no lo controlás (porque hay quienes se vuelven adictos) a la larga tu cuerpo va a terminar viéndose como pared de baño público, sí, manchada y hasta desagradable a la vista.
  2. Acordate que algún día serás padre o madre de familia. Puede que suene doblemoralista, pero tiene algo de cierto. Con que derecho le vas a prohibir a tu hijo puberto-adolescente que se tatue si vos andas tatuado hasta los párpados ¿Es o no contradictorio? Pensalo bien, si vas a ser un padre tatuado tenés que ser chill con tus hijos. 
  1. Algunos empleadores no quieren trabajadores tatuados. Yo sé que a los profesionales se les califica por sus habilidades, destrezas, conocimientos y desempeño, pero yo no soy empleador. Algunos no te darán la oportunidad por ver el tatuaje en tu muñeca. Si vas a tatuarte, pensá bien en que parte de tu cuerpo lo vas a hacer, evita hacerlo en las manos, cuello, cara y demás partes visibles, a menos que seas freelancer, en ese caso este punto no aplica. 
  1. Todo tiene un significado. He visto muchos Jing-Jang, cruces invertidas, símbolos de anarquía y otra infinidad de símbolos en espaldas, brazos, piernas y hasta en nalgas, siempre que los veo no puedo evitar preguntarme ¿Sabrán lo que significa? No te tatues algo sólo porque sí, investigá, te podes llevar una buena sorpresa y ojalá no te llevés esa sorpresa hasta que tengás el tatuaje hecho. 
  1. Google Traductor no siempre la pega. Si te vas a tatuar una frase “cool” o filosófica o la parte de la letra de una canción en un idioma que ni vos mismo conocés, asegúrate bien de que los garabatos que te vas a tatuar realmente dicen lo que vos querés o crees.
Estoy seguro de que te identificaste con más de alguna. Bueno, una vez descartadas estas 10 razones por las cuales no debés tatuarte y estando convencido de lo que realmente implica marcarte de por vida, vos dale, estás listo para tatuarte y lo más importante es que no lo vas a hacer por las razones equivocadas.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Un viaje sin fin

Era un 18 de octubre del 2010, el día en que me enrumbaría en un viaje sin fin, al parecer me levanté con el pie izquierdo, pues aquel día fue de tropiezos de inicio a fin. Por la mañana resbalé en el corredor que lleva a la sala, cuando me bañaba se fue el agua y quede como pez recién salido del río, luego el jugo que tomé en el desayuno estaba vencido, para poner “la cereza al pastel”, casi me cerceno el dedo con el portón de la casa.

Mi mama, con el pelo alborotado cara de no haber pasado bien la noche, algo agitada por el calor que hacía aquella trágica mañana y con un humor del diablo que últimamente la caracteriza, dijo: “parece que te jugó la cegua, yo en tú lugar ni salgo de la casa”, pero no hice caso a sus advertencias, pues, supuse que si me quedaba en casa, me iban a mandar al mercado y me obligaría a limpiar el desorden en mi cuarto.

Al llegar a la universidad, las cosas empeoraron, casi ruedo por las escaleras de la entrada, el bosquecito estaba fresco, lleno de sombra y de pajarillos que trinaban, sin ruidos molestos, ni estudiantes, al parecer todos decidieron ir a clases, tomé asiento para relajarme y ver si la suerte me cambiaba.

En efecto, al parecer la nube negra que flotaba sobre mí, se aburrió y se fue, pues el resto de la tarde transcurrió sin mayores problemas.

A las 4:45 de la tarde, salí de la clase de diseño gráfico, aquel laboratorio se había transformado en un taller de foto montaje, arto de quitar arrugas, barros, cicatrices y manchas de las fotos que el profesor llevó para que practicáramos, me dirigí a tomar la ruta 114, que aunque tiene fama de ser peligrosa, acostumbro siempre tomarla, porque es la que menos da vueltas para llegar a la carretera norte.

Apretado, sudado, sucio y hasta con un codazo en la frente, bajé de “la mortal 114” en la parada de la subasta. Abordé en seguida el bus que viene del mercado Roberto Huembes y se dirige a Tipitapa, ahí empezó “el viaje sin fin”, dos hombres en completo estado de ebriedad, tatuados hasta los párpados, con los pantalones a “media raja” y cuchillo en mano, abordaron el autobús, inmediatamente, uno de los dos, el más delgado, con una cicatriz en el ojo derecho y sarcásticamente con un enorme tatuaje de la virgen de Guadalupe en la espalda, me volteó a ver y me señaló con el cuchillo, me lo deslizó por el cuello y me dijo: “te voy a peinar chele”, mis manos empezaron a sudar, me dolía la cabeza y hasta malestar estomacal me dio.

 Un joven que venía a la par mía, tenía cara de pocos amigos, actitud arrogante, de complexión muy corpulenta y definida, usaba unos enormes lentes y escuchaba música con su ipod, se molestó y confrontó al ladrón, lo insultó con toda clase de obscenidades y hasta lo empujó.

--Él anda con migo- le dijo el joven, y el ladrón, con aparente temor, pues físicamente en desventaja, dijo que siendo así, no pasaba nada, al aproximarse el momento en que los matreros bajarían, uno de los dos, el más cobarde, quiso hacerle parada al chófer, pero el otro siguió insistiendo y dijo: --esperate, vamos a ver qué agarramos más adelante--, mi palpitación y ritmo cardíaco aumentaron a tal punto, que mi pecho saltaba como el de un perro. 

Mi compañero de viaje, me ayudó a engañar a los ladrones, nos pusimos de pie, y ellos al pensar que yo me bajaría, se adelantaron y bajaron a toda prisa, cuál fue su asombro al darse cuenta que no me bajé y el conductor del autobús no los dejó subir otra vez, porque según él, le iban a marcar en las barras electrónicas.

Luego de dar las gracias a quien me salvó la vida y de quien del susto, ni el nombre recuerdo, me dirigí a mi casa, la media hora que duró una eternidad, llegó a su fin. Mi mamá cerró con broche de oro, pues, cuando llegué agitado, creyó que iba drogado, y, al contarle mi trágico viaje, sólo pudo decir: --te lo dije--

lunes, 19 de septiembre de 2011

"Del timbo al tambo"

Alguna vez te has preguntado ¿De dónde venís?, ¿Cuáles son tus raíces? O ¿Cuál es tu terruño? Yo jamás lo había hecho, pero para todo hay una primera vez. Sucedió entonces, que un día mientras bromeaba con unos compañeros de clase, caí en el 100 como muchos dicen.
 Como pasa en todo grupo de jóvenes, las bromas y los apodos nunca pueden faltar en un buen círculo de amigos Nicas. Ese día estábamos  bromeando acerca de Niquinohomo y le decíamos “Niki” a una compañera que vive ahí. “Orgullosamente Niquinohomeña ¿y qué fue?, decía ella, y, después de tanto reírnos  me dijo:
-Y vos Moisés ¿De donde venís’ ¿Cuáles son tus orígenes?
Al principio yo no sabía como contestar, pero después solté mi retahíla:
-Mi papá es de Boaco, mi mamá de Teustepe, yo nací en Masaya, vivía en Tipitapa y ahora vivo por  la carretera que va de Tipitapa hacia Masaya.
 Su respuesta me botó por el suelo.
-Al menos yo tengo que sentirme orgullosa, lástima que vos no, me respondió la “Niki” y los demás empezaron a carcajearse.
Ahí fue, en ese preciso momento, entre las burlas y los gritos, que me di cuenta de que mivida ha transcurrido “DEL TIMBO AL TAMBO”.
 Al llegar a mi casa, a pesar de que no le habló mucho a mi mamá, más que para pelear o pedirle dinero, le pregunté: ¿Por qué  hemos cambiado tantas veces de casa y por qué no nos quedamos desde un principio viviendo en un mismo lugar?
La respuesta jamás me la hubiera imaginado y hasta engañado me sentí al escucharlas, porque yo ni cuenta de eso me había dado.
Ella me dijo que todas las mudanzas habían sido por necesidad, la misma causa que cada año separa a miles de familias que deciden migrar a otros países  con mayores oportunidades de empleo y educación.
“Yo me siento orgullosa de haber vivido en tantos lugares porque de todos tengo buenos recuerdos”, me dijo mi mamá.
Entonces fue que decidí tomar el lado bueno de la situación. Haber migrado  tanto durante lo que va de mi vida, no ha sido contraproducente, por el contrario, ha representado algo muy positivo.
Y es que en cada lugar  conozco personas interesantes, vivo situaciones peculiares, tengo buenos recuerdos de la mayoría, he tenido que pelear, discutir, resolver problemas muy  extraños, me he enamorado, me han engañado…
En fin, he hecho tantas cosas de esas que dan sentido a la vida y que te hacen sentir que haberlo dejado en un lugar para empezar desde cero en otro vale la pena y por mucho.
Si hoy me dieran a elegir,  entre haber vivido en un sólo lugar o haber vivido mi odisea, creo que la volvería a vivir sin cambiar un solo minuto, porque es lo que ha sido mi vida, y que tiene si no tengo un solo lugar del cual sentirme orgulloso, me siento orgulloso de ser Nica y eso es lo que cuenta.

martes, 6 de septiembre de 2011

"El ataque de los COYOTES"


Tiene una de las casas más impresionantes de mi barrio y no es, ni traficante d drogas, ni prostituta. Entonces decidí preguntarle a “Mary” -así llamaré a la protagonista de una odisea- cómo hizo para conseguir todas sus posesiones.  Aunque nunca imaginé toparme con una historia de este calibre.

Mary tenía 20 años,  era bachiller y quedó embarazada “por gracia de Dios” dice su mamá, pues el niño nunca conoció a su padre. Sin ninguna experiencia, no conseguía trabajo, así que cómo tantos nicaragüenses, Mary terminó trabajando en una maquila, en este caso, era propiedad mexicanos y estadounidenses.

“Yo no quería trabajar ahí, yo quería ser una secretaria  o tener algún trabajo de oficina, pero ahora  ser bachiller es no ser nada, tuve que ir a la zona franca, ahí todos hallan trabajo”, dice Mary entre sollozos, mientras hace sonar tronar sus dedos.

A los pocos meses de trabajar en la maquila, Mary conoció a un estadounidense  accionista de la empresa, quien siempre rondaba entre los trabajadores, según la joven, para relacionarse con sus obreros. Aunque, a la vez afirma que les hablaba más a las mujeres y que hasta “ojitos” les hacía de vez en cuanto.

“Era un hombre muy guapo, cautivador, me volvía ver y se me paraban los pelos, el corazón   más fuerte y hasta cosa rara  me daba en el estómago”, cuenta Mary, mientras sus ojos se llenan de lágrimas.

Un día, mientras Mary iba saliendo del trabajo para abordar un bus, una camioneta se detuvo y resultó ser  “Thomas” –El accionista- .Este apenas se hacía entender con su “Espanglish”, pero Mary entendió y subió  a la camioneta. Mientras iban en el auto, Thomas le acarició las piernas a la joven y ella le correspondió, una cosa llevó a la otra y antes de bajarse de la camioneta, Mary ya había hecho planes con el gringo.

“No es que yo fuera fácil o regalada, pero es que  él me gustaba mucho, después que yo le conté  todos mis problemas él dijo que  me podía ayudar a llegar a los Estados Unidos y yo pensando en el bienestar de mi hijo y de mi mamá no la pensé dos veces” argumenta Mary.
Mary y Thomas siguieron saliendo  y según doña Juana –mamá de Mary- entablaron una relación de pareja muy bonita.

“Cuando el me propuso que me fuera a vivir  a los Estados Unidos, pensé que era con él y también que iba  a ser por las buenas y con todos los papeles, pero él me dijo que además de ser caro, que a mi no me iban a dar los papeles necesarios”, recuerda Mary.
“Él me dijo que sus amigos mexicanos conocían a unos “Coyotes” que pasan gente a los Estados Unidos y que así yo iba  poder cruzar”, añade.

Cuando la joven vio que todo cambió, ya no se sentía tan confiada de Thomas y de sus intensiones, como lo hacía antes. Pero, decidió seguir adelante. “Y con el dolor de mi alma me fui, dejando a mi hijo y a mi madre, pero yo sabía que era para el bien de todos nosotros y también sabía que no sería nada fácil”, argumenta Mary.

“Y ahí iba yo, como dicen, con el Cristo en la boca, me bajaba de un bus y me subía al otro. Cuando pasé Guatemala y llegué a México, creí que lo peor ya había pasado y que va, apenas estaba empezando. Todo pasó muy rápido hasta llegar ahí, fue como que se detuvo el tiempo”, narra Mary.

Sólo pasó una noche y un día en México. Sin embargo, Mary dice que para ella fue como una eternidad en el propio infierno. Ella no pasó el mismo día porque  Thomas le había llamado diciéndole  que los “coyotes” no estarían en la frontera hasta el día siguiente en la noche.

Y así pasó, al día siguiente  a eso de las cinco de la tarde, Mary se encontró con los “coyotes” en un área desértica. “No se cómo se llamaba, pero parecía  el mismo infierno: seco, desolado, ni zacate había ahí, la tierra estaba rajada y con el sol rojizo  del atardecer, sólo faltaba el diablo para terminar de componerla”, cuenta Mary en tono sarcástico.

Apenas se dieron cuenta de quién era ella, los “coyotes” le quitaron el dinero, tres mil dólares, uno sobre otro,  y en cuanto terminaron de contarlo, la subieron a la parte trasera  de una camión para pasarla y dejarla tirada a su suerte en el desierto de Arizona.

“Cuando entré al camión no podía ver ni la palma de mi mano, pero cuando en una esquina se escuchó toser, yo me moría del miedo, fue entonces que me di cuenta de que no estaba sola, habían cinco personas más ahí”, dice Mary algo perturbada.

“Todos saltábamos como muñecos de trapo, después de un buen rato de brincar dentro del camión y de golpearnos por los saltos, el traste viejo ese se detuvo y oí hablar todo raro, y ¡Si! ¡Era inglés!, la migra había  agarrado a los coyotes, pero mi susto fue mayor al darme cuenta, de que los delincuentes esos nos entregaron en manos de “Los cheles” para salvarse ellos” relata Mary muy nerviosa.

“los gringos abrieron las puertas del camión y entraron, eran cuatro, altos y flacos todos. Pues estando ahí empezaron a tocarnos, a mi me violaron y no pude hacer nada más que soportarlo porque estaban armados, pero lo que más me impresionó fue que hasta un hombre y una niña que gritaban con desesperación fueron violados y golpeados como si eran animales”, cuenta Mary llorando a más no poder.

Luego que los agentes de migración hicieron lo que se les antojó con los migrantes, se fueron como si nada hubiera pasado, los “Coyotes” bajaron a golpes y patadas a todos los que iban en el camión.

“--Hasta aquí llegamos-- dijeron los desgraciados esos, --Querían entrar a Estados Unidos, pues aquí están--, y se rieron, sólo nos dijeron que camináramos  recto hacia el norte hasta encontrar personas o hasta que cayéramos muertos en el desierto” agrega la joven mientras se suena la nariz.

Llegó a un pobladito muriéndose de hambre, lo primero que hizo fue buscar un teléfono y llamar a Thomas para avisarle que ya había llegado “Ok ya estas allá, no era eso lo que querías? Buena suerte”, le dijo Thomas y le cortó la llamada.

“Mi corazón se desbarató en ese momento, yo no llamé ni a mi madre por llamarlo a él primero y me salió diciendo eso. Desde entonces no volví a saber de Thomas. Trabajé  como empleada doméstica por tres años y regresé  después de seis años de vivir allá, sólo mandaba el dinero y con eso mi familia empezó a vivir mejor”, expresó suspirando.

La migración conlleva a la desunión de familias de países en vías de desarrollo. Pues los jefes de familia nunca regresan a casa. Sin embargo, hay historias en las que pueden encontrar la luz al final del túnel.

“Y si tuviera que volver a vivir todo lo que pasé, lo haría,  porque mi mamá y mi hijo son mi vida y si ellos están bien, lo que me pase a mi no importa”, dice Mary con los ojos llenos de lágrimas, pero con una enorme sonrisa en su rostro.

viernes, 2 de septiembre de 2011

“Alas rotas”

¿Quién dijo que sólo las aves emigran?
Evidentemente, el hecho de migrar para buscar mejores condiciones de vida, no es exclusivo de los animales. Pues, este hábito animal parece predominar en la “Humanidad” desde tiempos prehistóricos.

La sociedad Nicaragüense no es la excepción a esta regla. Y es que, cada año miles de Nicas vuelan al sur para buscar alimentos para sus crías y mayores oportunidades.

El principal destino al sur es la selva Costarricense. Y aunque la mayoría de los migrantes logra completar la travesía, algunos terminan siendo devorados por lobos y perros salvajes en las fronteras entre las selvas “tica” y “nica”.

A los carnívoros “animales” Costarricenses no les importa dejar huérfanos a las “crías” de los Nicas, quienes por instinto dan la vida por sus hijos.

Las fronteras con Costa Rica están llenas de plumas y pelaje de Nicas. Mientras, en los colmillos de los “perros” ticos cuelgan los sueños de miles de nicaragüenses que cada año, no importa si es invierno o verano, continúan “volando al sur”.

La solución al problema está dividida en dos partes. Por una, los ticos deben compartir porque algún día se acabará la abundancia y llegarán “las vacas flacas”. Por otra, “el rey” de la selva nicaragüense debe crear oportunidades para que cesen las migraciones hacia Costa Rica.

Lo cierto es que mientras no haya una solución definitiva al problema, cada vez más y más nicas serán devorados por los ticos o regresarás a Nicaragua con “las alas rotas”.

martes, 17 de mayo de 2011

me gustó BLOGGEAR!!

A pesar de que hacer este blog solo fue parte de una asiganacion de una clase, me gustó mucho. Quiero que sepan que no soy bloggero y no pretendo serlo, pero me cuadro esta onda y voy a seguir publicando!! Espero me apoyen y rieguen la bola!!
Voy ahora, estoy creando nuevas ideas y repensando el asunto para renovar Zo0ciedad!! pero esperen lo nuevo!!

domingo, 10 de abril de 2011

"Animales Nocturnos"


Cuando el sol se empieza a ocultar muchos animales -de hecho la mayoría-, buscan como meterse en sus cuevas, madrigueras o nidos, porque para ellos el día ya ha terminado. Pero, “unos a la bulla y otros a la cabulla”. Al mismo tiempo en que unos animales buscan como dormirse y protegerse de los peligros que la plagan la selva por la noche, otros salen a “corromper” la noche.
-Murcielagos Nicas- Sergio Lora- CC- Flickr-
Mientras que para algunos animalitos de la zo0ciedad nicaragüense como: lémures, camaleones, cebras, jirafas, hipopótamos, entre otros, el día ya acabó, para los murciélagos, las lechuzas, los coyotes y los lobos, el día apenas empieza. Y es en ese preciso momento, en que la selva de Managua se vuelve una de las más peligrosas de toda Nicaragua y la lucha por divertirse, iguala a la lucha por sobrevivir.